miércoles, 14 de septiembre de 2011

HABÍA UNA VEZ UNA CAJA


Siempre recordaré ese reloj que me regalaron con mi primera cuenta en la CAM, sí, yo no era consciente de ello, un día cualquiera iba a un sitio limpio rodeado de gente muy amable. Me acompañaba mi madre, e ingresó 1.000 pesetas (uf, parecen tan lejanas…), y sólo con eso me dieron un estupendo reloj, que por cierto se me rompió a la semana. No sé si era un mal augurio, pero ése fue mi primer contacto con esta caja. Después ha habido muchos más, ingresos, colas interminables, domiciliaciones, libretas que por razones extrañas se “desmagnetizan”…
Pero bueno, yo se lo perdonaba todo porque era mi caja, era la CAM, la que me propició mi primer reloj. Creo que he sido y soy un buen cliente, he domiciliado nóminas, he abierto plazos fijos y creo que ni una sola vez me he quedado en números rojos, los habrá mejores claro, pero creo que habré dado pocos problemas. Cuando empezó todo este lío de la crisis financiera y empiezas a ver cómo bancos y cajas echan a temblar, tratan de maquillar sus cuentas contables como si fuera Alaska antes de grabar un video clip, oyes que el Banco de España las tiene que “rescatar”, y digo yo…¿rescatarlas de quién o de qué? Supongo que de sí mismas, un viejo amigo que de cuyo nombre no me quiero acordar me dijo una vez que a veces nuestro peor enemigo somos nosotros mismos y que nos podemos convertir en un monstruo sediento de ambición y poder…qué razón tenía, sí señor. La CAM, al igual que otras, y al igual que las que no sabemos y que hace ya tiempo pusieron sus barbas a remojo, se ha convertido en ese monstruo mal gestionado y que al final ha descarrilado de las vías. Pero los pasajeros aquí estamos, no nos movemos, permanecemos impasibles con la tranquilidad de que el Gobierno nos avala hasta 80.000 euros de nuestros ahorros. Mi padre siempre me decía: “nene, tú los ahorros en la CAM, que es lo seguro”, y no le faltaba razón, pero estas cosas te enseñan que la seguridad no se encuentra en una entidad que tiene oficinas en todas las esquinas del levante español, son otras cosas que inexpertos en finanzas y gestión bancaria como yo desconocemos, pero que son cosas que tienen un inicio y un final, porque ya me lo dijo una buena amiga y que de cuyo nombre sí que me quiero acordar… “la CAM va a reventar”. Era trabajadora de la CAM y ahora trabaja en otra entidad (no la voy a decir que este artículo sólo tiene un patrocinador)… o sea que esto era predecible pero se intentó ocultar hasta el último momento.
Bueno, a la CAM se lo perdonamos todo, yo seré fiel (por lo menos hasta el momento) a estas siglas, que no a sus gestores y directivos, a los que hago responsables y que espero que el peso de la ley, y sobre todo, el de su currículum, caiga sobre ellos por lo que han hecho, o hayan dejado de hacer, para que la CAM haya dejado de ser nuestra querida caja de ahorros.
Pero bueno, un buen reloj de regalo bien merece la pena…ayy, bendito reloj.

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